- 13 de diciembre de 2022
Declaró ayer el ex titular de la Comisaría Primera de Quilmes centro.
En los Tribunales penales quilmeños, a 18 años de la muerte en la Comisaría Primera de Quilmes de 4 menores de edad y pasados ya 7 años de la condena a 10 policías, comenzó ayer el juicio a una subcomisaria que en el momento en que ocurrió la llamada “Masacre de Quilmes” se desempeñaba como oficial de la Seccional. Elda Marina Guaquinchay Bogado, cuyo nombre fue mencionado por varios testigos en el juicio del año 2015, que la señalaban como “la policía embarazada”, está siendo juzgada por el delito de “omisión de evitar torturas” y declaró ayer.
Uno de los testigos que presentó ayer la defensa de la mujer policía es quien fuera el titular de la Comisaría Primera, Juan Pedro Soria, que por este hecho fue condenado en 2015 pero ya se dio por cumplida la pena.
Ayer, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº5 de Quilmes, integrado por los jueces Juan Martín Mata, Gustavo Farina y Federico Merlini, dio inicio al juicio en el que se encontraban presentes organizaciones de derechos humanos junto a Carla Lacorte (la quilmeña que fue víctima de “gatillo fácil”, integrante del CeProDH y dirigente del PTS), acompañando a las familias de los adolescentes que perdieron la vida ese 20 de octubre de 2004.
La subcomisaria Guaquinchay Bogado, pidió declarar ayer ante el Tribunal. Visiblemente atribulada comenzó relatando su llegada a la Comisaría Primera, ubicada en Alem y Sarmiento, en la tarde de ese 20 de octubre de 2004, para cumplir sus tareas de oficial. Dijo que aunque estaba embarazada de casi 7 meses, escuchó que había problemas en los calabozos y aunque debía estar en la Guardia fue para ese sector y recordó que vio todo oscuro y con humo. “Los chicos gritaban que abran las puertas y de frente venía el comisario (Juan Pedro) Soria y me dijo: ‘Andate de acá loca, le va a hacer mal a la panza’. Y me echó de ahí”.
“Me fui a una oficina, abrí una ventana y tuve que sentarme porque no me podía mover por las contracciones”, rememoró sollozando. De todos modos, reconoció que trabajó hasta el mediodía del día siguiente.
Muy acongojada, la mujer policía a pedido de sus abogadas defensoras, explicó a los jueces, al fiscal de Juicio, Claudio Pelayo y al abogado que representa a las familias de las víctimas, cuál fue su recorrido y comportamiento cuando se produjo el incendio que terminó con la vida de Elías Giménez (15 años), Diego Maldonado (16 años), Miguel Aranda (17 años) y Manuel Figueroa (17 años).
Cabe recordar, que justamente Guaquinchay Bogado fue individualizada por varios testigos durante el juicio que se realizó en el año 2015 a los 10 policías que fueron hallados culpables de apremios ilegales, torturas y la muerte de 4 adolescentes. Los sobrevivientes señalaron a “una policía embarazada” en el cordón de los uniformados que golpeaba a los jóvenes cuando salían de las celdas quemadas y se dirigían a las duchas, quien no habría hecho nada para detener las torturas.
También ayer declaró Jonathan Aguirre, uno de los sobrevivientes del hecho, quien sostuvo que recuerda a la imputada en el cordón policial, que no la vio hacer nada para “salvar a las víctimas” ni “impedir la situación”.
LA DEFENSA PLANTEA PERSPECTIVA DE GÉNERO
El fiscal Pelayo, anunció ayer que intentaría demostrar que Guaquinchay Bogado omitió adoptar medidas necesarias para los maltratos que realizaron sus colegas. El delito de “omisión de evitar tormentos” prevé una pena de 3 años a 10 años de prisión e inhabilitación para ejercer cargos públicos por más de 5 años.
Por su parte, las abogadas defensoras de la subcomisaria, aclararon que no iban a cuestionar ni desconocer los hechos ocurridos en la Comisaría Primera por los que fueron condenados 10 uniformados, pero que entendían que los jueces debían absolverla de la imputación que pesa sobre ella. Se refirieron a mirar su situación con perspectiva de género, haciendo mención a la violencia contra la mujer, remarcando que Guaquinchay Bogado era una joven que llevaba su embarazo sin pareja, que estaba bajo las órdenes del titular de la Comisaría, y que se trasladó a los calabozos con la intención de auxiliar respondiendo a su instinto de bombero porque “fue la primera camada femenina de los Bomberos Voluntarios de Bernal”.
El juicio continúa hoy con nuevas declaraciones testimoniales.
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