defensoria

La Defensoría del Pueblo de Quilmes quedó acéfala. El mandato del Defensor y sus adjuntos, se terminó en diciembre del 2020.

Adrián Carrascal, el último ombudsman, ya pidió administrativamente el regreso a su antiguo puesto de trabajo en la Asesoría Letrada del Concejo Deliberante local.

Se recordará que la Defensoría del Pueblo local que funcionó durante varios años en las instalaciones de la sede social del Circulo Universitario de Quilmes, dejó durante el 2020 sus oficinas y en la actualidad permanece cerrada ya que no hay funcionarios a cargo. Los puestos en la última década fueron ocupados por dirigentes de espacios políticos “opo-oficialistas” del gobierno municipal de turno.

Por estas horas, la continuidad de la figura del Defensor del Pueblo en Quilmes se encuentra seriamente en dudas ya que los resultados de su trabajo en los últimos años pasaron desapercibidos para la mayoría de los vecinos de la ciudad. La apertura de la Defensoría del Pueblo Bonaerense en Berazategui, el funcionamiento de la Dirección de Defensa al Consumidor municipal, y la sub-secretaria de Acceso a la Justicia local, fue desdibujando la actuación del ombudsman en Quilmes.

Cabe mencionar que el Defensor tiene asignado un salario igual al de un concejal, mientras los tres adjuntos y los secretarios cobran un 75% del sueldo de un legislador municipal.

Hoy la Defensoría del Pueblo está más cerca de permanecer cerrada y que de volver a abrir en el mediano plazo.

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