- 31 de agosto de 2022
El juicio continúa hoy en los Tribunales penales de Quilmes con la declaración de nuevos testigos y seguirá mañana con el testimonio de los peritos. Los alegatos de las partes serían la semana próxima.
Un policía comenzó ayer a ser juzgado como acusado de matar de un disparo en la cabeza a Matías Banuera, un adolescente de 14 años asesinado hace 5 años en Ezpeleta; mientras que otros dos efectivos policiales son sometidos al mismo proceso, pero por el encubrimiento del crimen.
La noche del 29 de julio de 2017, cerca del cruce
de las calles Vélez Sarsfield y 402, en Ezpeleta, Matías Banuera (14 años)
junto a un grupo de adolescentes presuntamente habían intentado llevarse una
moto del patio de una casa. En la vivienda vecina, había cuatro efectivos
policiales que pertenecían a la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI)
que persiguieron a los menores y tres de ellos dispararon sus armas
reglamentarias. Uno de los disparos impactó en la cabeza de Matías Banuera, que
murió en los brazos de uno de sus amigos, otro menor en ese entonces, Franco
Andrés Giménez.
El principal imputado es Cristian Mariano Alejos, afronta cargos por el delito de "homicidio calificado". Mientras que los acusados de "encubrimiento agravado" por no haber denunciado lo ocurrido, son los policías Maximiliano Aguirre y Lucas Bullosa, aunque éstos también dispararon sus armas.
El juicio continúa hoy en los Tribunales penales de Quilmes con la declaración de nuevos testigos y seguirá mañana con el testimonio de los peritos. Los alegatos de las partes serían la semana próxima.
El debate está a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº2 de Quilmes y el fiscal de Juicio es Sebastián Videla, en tanto que la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) representa a la familia del chico fallecido y también al amigo de éste que estuvo presente en el hecho.
Como ya se informara por este medio, en el caso hubo otro policía imputado, Manuel Argañaraz, quien en diciembre de 2020, en el marco de un juicio abreviado, acordó una condena de dos años y ocho meses de ejecución condicional por encubrir el crimen de Banuera.
EL REPARTIDOR DE PIZZA DUEñO DE LA MOTO
Ayer, durante la primera audiencia, las partes brindaron sus respectivos lineamientos, en tanto que los acusados no declararon y el testimonio del amigo de Banuera se incorporó por lectura ya que quedó muy afectado por lo sucedido con el crimen dado que al momento del mismo tenía 13 años.
Luego fue el turno de los testigos, entre ellos, el padre del adolescente asesinado que contó cómo se enteró de lo sucedido y varios vecinos del barrio donde se produjo el hecho.
Entre estos últimos declaró una pareja que residía en una casa de donde le sustrajeron una moto, robo que los policías acusados le atribuyeron a Banuera y sus amigos; aunque estos testigos dijeron que no llegaron a ver quién se había llevado el rodado. “La moto estaba tirada sobre la calle Brasil”, dijo el repartidor de pizza propietario de la motocicleta, que aclaró que nunca realizó la denuncia por el intento de robo.
JUNTO AL CUERPO SóLO ESTABA EL AMIGO
También declaró otro vecino, Néstor Alfredo Ayala, quien contó que él escuchó los gritos de un chico y que desde su terraza vio al amigo de Banuera junto al cuerpo baleado de la víctima, pero que los acusados no estaban en el lugar, por lo que llamó al 911.
Además, se escuchó ayer el testimonio del policía Cristian Darío Nuñez, que en julio de 2017, se desempeñaba en el Comando de Patrullas Quilmes, y fue quien respondió al llamado del 911 y llegó hasta el sitio donde se encontraban las víctimas, en Velez Sarsfield y Brasil. El uniformado insistió en que él y su compañera fueron los primeros en llegar y que no había otro personal policial ni otras personas en el sitio.
“PESE A LA NOCTURNIDAD HABíA BUENA VISIBILIDAD”
Junto al fiscal Videla, se encuentra la abogada de la CPM, Margarita Jarque, quien destacó que ayer los testigos “coincidieron en que en la escena del crimen había una buena visibilidad a pesar de la nocturnidad y que los efectivos estaban en condiciones de observar las siluetas de la víctima y sus amigos, dado que había unos setenta metros entre el sitio de donde partieron los disparos y donde cayó el adolescente baleado”.
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