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La Justicia de Quilmes condenó ayer a 22 años de prisión a un joven por haber baleado hace casi 3 años a una subteniente de la Policía bonaerense, quien perdió un ojo como consecuencia de los disparos tras robarle su arma reglamentaria en Berazategui.

El fallo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº5 de Quilmes recayó sobre Alejandro Leonel León (27 años), quien fue hallado culpable del delito de "homicidio agravado en virtud de haber sido cometido contra un miembro de una fuerza de seguridad en grado de tentativa, en concurso real con robo agravado por su comisión con arma de fuego" que tuvo como víctima a Melisa Gisele Rossi Galarza (40 años).

El veredicto condenatorio de los jueces Juan Martín Mata, Gustavo Farina y Federico Merlini dio por acreditado el planteo que la fiscal Mariel Calviño hizo en su alegato. La representante del Ministerio Público había solicitado 20 años y 6 meses de cárcel para el acusado; mientras que el abogado que representó a la víctima durante el juicio requirió 24 años de prisión.

La fiscal Calviño le atribuyó a León que el jueves 14 de enero de 2021, alrededor de las 19.30, fue uno de los dos "motochorros" (el cómplice nunca fue identificado) que interceptaron a la subteniente Rossi Galarza en la puerta de un almacén, situado en la calle 4 A entre 128 A y 129 de Berazategui.

La mujer policía había estacionado su Ford Fiesta rojo en la puerta del negocio, cuyos propietarios atendían en la vereda por la pandemia del coronavirus. En ese momento, cuando descendió del vehículo uno de los delincuentes se acercó a su coche con fines de robo y Rossi Galarza opuso resistencia.

Según declaró la efectivo policial, ella extrajo su pistola reglamentaria, pero no recordaba si llegó a efectuar un disparo, tras lo cual el asaltante le efectuó dos disparos.

La subteniente quedó sentada en el piso y, tras sustraerle su arma, el delincuente le dio otro disparo que le ocasionó heridas en su mano izquierda al intentar cubrir su rostro.

A raíz del ataque, Rossi Galarza perdió el ojo derecho.

Durante el juicio, la víctima reconoció al imputado como el autor del ataque porque tenía una cicatriz arriba del labio. Además, se obtuvieron dos huellas del Ford Fiesta de la policía que luego el Sistema Automatizado de Identificación Dactilar (AFIS, según las siglas en inglés) identificó como perteneciente al imputado, ya que contaba con antecedentes por robo agravado y portación ilegal de arma de guerra.

 

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