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Zaracho fue imputado de "encubrimiento calificado por ser el delito especialmente grave y por su condición de funcionario público".

El fiscal que investiga el crimen de Lautaro Morello y la desaparición de Lucas Escalante, de quien se desconoce su paradero desde diciembre pasado, cree que el jefe policial detenido ayer por encubrimiento ayudó a los dos detenidos a eludir la investigación al no preservar la escena de un allanamiento en la casa de un comisario mayor vinculado a ambos acusados y también al comunicarse con ese efectivo previo a tomarles declaración a los mismos imputados.

Fuentes judiciales informaron que así se desprende de la acusación por la que esta noche el hasta ayer titular de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) Quilmes, Luis Alberto Zaracho, fue indagado por el fiscal de la causa, Daniel Ichazo.

Zaracho fue imputado de "encubrimiento calificado por ser el delito especialmente grave y por su condición de funcionario público".

Técnicamente, el fiscal Ichazo le atribuyó dos hechos: uno, ocurrido el 12 de diciembre pasado (tres días después de la desaparición de Lautaro y Lucas) y el otro entre el 14 y 15 de ese mismo mes, cuando los policías Cristian y Maximiliano Centurión no habían sido acusados ni detenidos aún.

Es más, el cadáver de Lautaro fue hallado ese 15 de diciembre, aunque su identidad se confirmó recién al día siguiente.

Según la acusación a Zaracho, en el primero de los hechos que se le imputa, el jefe de la DDI, "ya estando en conocimiento de la presencia de las víctimas en el domicilio de Cristian Centurión, mantuvo comunicaciones con Francisco Centurión, padre y tío respectivamente de los imputados, previo a tomarle declaración testimonial" a Cristian y Maximiliano, "intentando con dichas declaraciones desvirtuar el curso de la investigación y entorpecer la misma" mientras la pesquisa estuviera a su cargo.

Mientras que, en el segundo episodio, Zaracho participaba de un allanamiento al domicilio de Francisco Centurión dispuesto por la entonces fiscal de la causa, Mariana Dongiovanni, y no cumplieron con las directivas ya que debían continuar con el procedimiento durante todo el 14 y, según Ichazo, "le entregaron la vivienda" al comisario mayor y recién lo retomaron el 15 a las 8.53 "sin haber inspeccionado la totalidad del predio".

Además, Zaracho estaba acompañado en ese allanamiento del policía Sergio Argañaraz, también detenido por encubrimiento; y ambos, en "calidad de funcionarios públicos" estaban "obligados a preservar el lugar y a continuar las diligencias ordenadas".

Para Ichazo, de esta manera, Zaracho y Argañaraz ayudaron a "los autores y partícipes a ocultar, alterar y hacer desaparecer rastros, pruebas e instrumentos del delito ejecutado".

El fiscal basó su acusación en el acta del procedimiento, el acta de inspección ocular, un croquis ilustrativo y declaraciones testimoniales.

Por su parte, Zaracho declaró esta noche, asesorado por su defensor particular, el abogado Rubén Fernández.

Este acusado fue apresado ayer por efectivos de la División Homicidios de la Policía Federal (PFA) en la sede de la misma DDI que dirigía, en la calle Corrientes 1532 y Martín Rodríguez de Quilmes Oeste.

A su vez, fuentes del Ministerio de Seguridad bonaerense indicaron a Télam que ante esta situación Zaracho fue "desafectado" de sus funciones.

En tanto, Cristian y Maximiliano Centurión están procesados con prisión preventiva por el "homicidio doblemente agravado por alevosía y ensañamiento" de Morello.

También estuvo preso por "falso testimonio", pero ya recuperó su libertad, otro policía, Ramiro Yair Forchinito, quien desempeñaba tareas en un área integrada con Interpol, y era la mano derecha del comisario Centurión.

Lucas fue visto por última vez el viernes 9 de diciembre en la localidad de Bosques, partido de Florencio Varela, cuando pasó a buscar a Lautaro para salir a festejar el triunfo de la Selección Argentina ante Países Bajos por las semifinales del Mundial de Qatar a bordo de un auto BMW, que al día siguiente apareció incendiado.

El cuerpo de Morello fue encontrado cerca de las 21.30 del jueves 15 a la vera de la autopista en construcción Buen Ayre, en Guernica, partido de Presidente Perón, recostado boca abajo, "semicalcinado y en avanzado estado de descomposición" y, según la autopsia, la muerte se produjo por "asfixia mecánica".

De acuerdo con la investigación, el último destino en el que quedó acreditado que estuvieron Lucas y Lautaro fue la casaquinta del comisario mayor Centurión, en la localidad de Bosques.

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