- 22 de diciembre de 2024
En un contexto marcado por desafíos económicos y sociales, los obispos de Quilmes, Carlos José Tissera y Eduardo Gonzalo Redondo, compartieron su mensaje navideño 2024, enfocado en la esperanza y la solidaridad.
A pocos días de abrir la Puerta Santa del Año Jubilar 2025, invitaron a la comunidad a “abrir las puertas al Redentor” como signo de preparación para salir al encuentro de los demás.
“El portal de Belén es símbolo de salvación y esperanza. Belén, que significa 'Casa del pan', nos recuerda el compromiso de compartir el pan con quienes carecen de lo necesario para vivir”, expresaron los prelados, subrayando la urgencia de atender la pobreza infantil y la inseguridad alimentaria en el país.
"Y ante el sálvese quien pueda, elegimos el camino de la hermandad y la amistad social, la parábola del Buen Samaritano, predicada por Jesús en los años de su misión como adulto. En este 2024 la pobreza y la indigencia de los niños, niñas y adolescentes, en términos de inseguridad alimentaria, es dramáticamente delicada. Este es solo un rostro de la pobreza, de la crisis socioambiental (cf. LS 139)”, agregaron.
Inspirados en el villancico “Noche de paz, noche de amor”, llamaron a todos, especialmente a los responsables políticos, a trabajar para que la comida sea instrumento de paz y no de conflicto. Además, recordaron la importancia de no olvidar a los marginados, migrantes, refugiados, ancianos y presos, instando a la comunidad a abrir sus corazones.
“Jesús, la luz verdadera, viene a un mundo enfermo de indiferencia. Abramos las puertas de nuestra humanidad para contemplar el amor de Dios”, concluyeron, reafirmando el camino sinodal de fraternidad y justicia social. En esta Navidad, la diócesis se une bajo el lema: "Somos peregrinos de la esperanza".
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