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Los investigadores del crimen del contador Diego Guastini, asesinado a balazos la semana pasada en Quilmes a metros de la municipalidad, elaboraron un identikit del tirador que realizó al menos tres disparos contra la víctima y escapó en moto.

En tanto, en una de las oficinas del financista, los pesquisas secuestraron una lapicera espía que se usa para filmar a escondidas y unos sellos de la firma fundada en 2010 por su amigo y ex socio Hugo Díaz, desaparecido hace cuatro años en la Ciudad de Buenos Aires.

Según las fuentes, a partir de los datos de testigos, los peritos elaboraron un identikit del tirador que se bajó de la moto conducida por un cómplice y disparó contra Guastini (45) con un arma 9 milímetros cuando se hallaba dentro de su auto importado.

De acuerdo a los resultados de la autopsia, el contador recibió tres impactos de bala que le provocaron la muerte, en lo que los pesquisas suponen que se trató de un ajuste de cuentas vinculado al lavado de dinero proveniente del narcotráfico.

Por su parte, la esposa de a víctima declaró en las últimas horas antes el fiscal de la causa Martín Conde, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 3 de Quilmes, aunque no aportó mayores datos ya que sostuvo que su marido era reservado respecto a sus actividades laborales.

Tanto la mujer como sus tres hijos quedaron con custodia, añadieron los informantes.

Por otra parte, el fiscal Conde aguardaba novedades respecto al contenido del IPhone y otros dos celulares de la víctima que fueron secuestrados en la escena del crimen.

El primero de esos aparatos contaba con un sistema de desbloqueo facial y generalmente requiere ser enviado al fabricante para lograr acceder a los datos, al tiempo que a los otros dos se accedía mediante huella dactilar.

Las fuentes agregaron que sobre la lapicera espía incautada, los peritos aún no detectaron que contenga algún material de interés para la causa, la cual puso la lupa sobre las actividades de la víctima aunque sin descartar otras hipótesis.

El crimen de Guastini ocurrió alrededor de las 8.30 del lunes de la semana pasada, en la esquina de General Paz y Alberdi, a metros de la Municipalidad de Quilmes, en el sur del conurbano.

Fuentes de la investigación revelaron que Guastini vivía a la vuelta y pasaba todos los días por ese sitio.

Dos efectivos de la Policía Local que estaban a 100 metros escucharon una serie de detonaciones de arma de fuego y llegaron al lugar.

Allí vieron un Audi A4 gris detenido en medio de la calle, cerrado, con el motor en marcha y algunos impactos de bala en el sector de la puerta y la ventanilla del conductor.

A unos metros, sobre el cordón de la vereda, los policías encontraron a Guastini herido de bala, inconsciente y con una pistola marca Glock calibre .40 en la cintura.

Una ambulancia del SAME de inmediato trasladó al hombre al hospital Iriarte de Quilmes, pero llegó fallecido.

Por los dichos de testigos, los asesinos fueron dos hombres que esperaron en una moto el paso del auto de la víctima, aunque no se descarta que haya otros vehículos de apoyo involucrados.

Mientras que, en el lugar, peritos de Policía Científica recolectaron dos vainas servidas de proyectiles 9 milímetros.

Guastini, quien ahora vivía en Quilmes pero había tenido domicilios en Puerto Madero y una oficina en la calle Florida, fue condenado en septiembre a tres años de prisión en suspenso en una causa por tráfico de divisas y lavado de dinero.

Según la investigación del juez penal económico Rafael Caputo, se trataba de una organización que a través de "mulas" ingresaba y sacaba del país sumas millonarias de dinero que, estiman, provenía del narcotráfico.

Además, en 2015, Guastini fue investigado por la fiscal Estela Andrades por la desaparición de su amigo el financista Díaz, causa que, luego de tres años y más de 20 cuerpos, fue archivada en 2018.

El contador asesinado había declarado en ese expediente porque fue una de las últimas personas en ver a Díaz el 9 de marzo de 2015, cuando pasó por su oficina de Florida 520 a recibir un cheque por 32.000 pesos que Guastini quería cambiarle.

El contador declaró que sabía que Díaz tenía vínculos, negocios y algunas deudas con barrabravas de Lanús, Boca e Independiente.

Según esa investigación, Guastini y Díaz a su vez eran amigos y socios en algunos negocios de Luciano Viale, hijo del espía Pedro "Lauchón" Viale, un ex agente de la SIDE muerto de 11 balazos en un operativo policial en 2013.

De hecho, la justicia porteña le ofreció a Guastini ingresar al Programa Nacional de Protección de Testigos e Imputados, pero él lo rechazó.

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