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El domingo a las 10,30 horas, en el edificio de La Escuela de Perros Guías Argentinos (EPGA), en Ezpeleta, se llevará a cabo la entrega anual de perros lazarillo a cuatro usuarios, alcanzando así un total de 31 perros entregados a personas no videntes.

El Director de Relaciones Institucionales de la Escuela, Carlos Botindari, comentó al respecto: "Estamos muy contentos de poder retomar nuestro acto de entrega anual de perros lazarillos de forma presencial en nuestra escuela. Si bien, todas las entregas son muy especiales por las historias de cada usuario que recibe su perro guía, esta entrega será muy especial, ya que entregaremos a Tokio en reemplazo de Canela que se ha jubilado luego de 9 años de servicio. Nunca pensé que lograría ver la primera jubilación. De esta manera continuaremos nuestro compromiso de asegurar la independencia que adquiere una persona ciega con la ayuda de su perro guía, durante toda su vida".

En la actualidad, la Escuela de Perros Guía de Argentina es la única certificada por la Federación Internacional de Perros Guía en el país. Desde hace más de 10 años, esta ONG trabaja en el entrenamiento de perros que colaboran en cuestiones de la vida cotidiana, desde salir a caminar marcando los obstáculos de la vía pública, rampas, sillas, escaleras hasta usar un transporte público o realizar una actividad física.

Los 4 nuevos Perros Guías que serán entregados  por parte de la escuela son:

?      Tokio: es el perro que reemplazará a Canela, la primera perra guía entregada a Maria Sol Campos.

?      Berlín: será entregado a Santiago Beyone, oriundo de La Plata que trabaja en el poder judicial de esa ciudad

?      Lisboa: será entregado a Camila Gorosito, una joven no vidente que juega al fútbol en la selección nacional.

?      Galo: será entregado a Diego Orrego, que trabaja en Enhosa ente Nacional de obras Hidraulicas hace más de 28 años.

 

Los Perros Guía son por lo general Labradores Retriever o Golden Retriever porque poseen determinadas características en su contextura física y en su carácter que facilitan su entrenamiento y su labor.  El entrenamiento de un perro lazarillo conlleva 2 años desde su nacimiento para después acompañar a la persona no vidente, durante 8 años como fiel guía y compañero para luego transformarse en mascota a tiempo completo.

Sin embargo, la responsabilidad de otorgar un perro guía por parte de la ONG no termina únicamente en el acto de entrega, sino que perdura a lo largo de toda su vida ya que, tras la “jubilación” del perro a los 10 años de edad, deberá ser reemplazado por otro ejemplar que asegure la continuidad de la independencia alcanzada por la persona.  Además, la EPGA asume la responsabilidad de asegurar el mantenimiento y contención del perro “jubilado” en caso de que no sea factible por parte de su dueño.

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