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“Avellaneda atraviesa un proceso de abandono municipal tan visible como peligroso, que no admite silencios ni excusas. Nuestra ciudad está abandonada por una decisión política del intendente. Hoy Avellaneda es una verdadera zona liberada de gestión”.

Así lo manifestó Walter Gutiérrez, presidente de Unidos por Avellaneda y precandidato a intendente de cara a las elecciones de 2027.

“Mientras el intendente y los concejales están ausentes de las calles, los vecinos vivimos en un distrito cada vez más sucio, inseguro y deteriorado, una realidad que el kirchnerismo local y la falsa oposición han naturalizado”, acotó.

Trampas mortales en la Avenida Hipólito Yrigoyen

El dirigente opositor señaló: “Un caso gravísimo de irresponsabilidad municipal se vive desde hace meses sobre una de las arterias más transitadas del distrito: la Avenida Hipólito Yrigoyen, a la altura del 1800. Allí, el Municipio colocó bloques de cemento en plena traza de circulación”.

“Son el resultado de una decisión del funcionario a cargo de las obras públicas y del intendente, que convirtieron una avenida en un arma mortal y demostraron un absoluto desprecio por la vida. Esta ineptitud ya provocó múltiples accidentes graves, poniendo en riesgo a vecinos, trabajadores y conductores que transitan diariamente por la zona”, detalló.

“El último accidente ocurrió el 31 de diciembre, a la 1 de la madrugada, en medio de un apagón en Avellaneda. Sin luz, sin señalización y sin presencia municipal, la calzada se transformó en una ruleta rusa. Un vehículo impactó de lleno contra los bloques de hormigón que el propio Municipio convirtió en una trampa criminal”, narró el dirigente del PRO.

“En Avellaneda, el vecino corre riesgos todos los días y, además, está obligado a financiar con sus tasas municipales los daños y perjuicios que provoca la negligencia del propio Estado municipal”, opinó.

Los vecinos se quejan de que la zona se ha convertido en un caos como consecuencia de la falta total de controles. Autos estacionan en contramano sobre la avenida; otros se llevan por delante palos pintados de verde —una señalización improvisada, antirreglamentaria y peligrosa— que el Municipio coloca dentro de los pozos. De noche, ese color no es visible y no cuenta con ningún tipo de balizamiento ni luces reglamentarias para advertir el peligro. Ante la inacción oficial, a veces son los propios vecinos quienes rellenan los pozos con escombros. Luego, el abandono se prolonga durante meses, hasta que algún vehículo termina chocándolos. "Señalizan el abandono y se van", manifiestan.

El contraste indigna: mientras algunos funcionarios sostienen que no hay recursos para tapar pozos ni garantizar seguridad vial, sí los hay para instalar controladores de velocidad junto a bloques de cemento y recaudar a través de fotomultas.

Los bloques del silencio: el Spa Legislativo

Para Gutiérrez, “la función de control del Concejo Deliberante sobre los actos del Departamento Ejecutivo no se perdió ni se debilitó: la hicieron desaparecer. Hoy funciona como un verdadero "spa legislativo" —el Colmegna del Conurbano— donde el control fue reemplazado por una siesta remunerada, sueldos de privilegio y silencio cómplice. Cuando sesionan, es para masajearle el ego al intendente. Parecen recaudadores, no servidores públicos”.

“El intendente y sus 24 escribanos no pueden seguir jugando al "SimCity" con edificios de lujo en Avellaneda centro, impulsando un desarrollo inmobiliario pensado para el negocio, mientras la ciudad real —los barrios— está cada vez más deteriorada y abandonada”, agregó.

Al tiempo que señaló: “Han canjeado sus obligaciones por un silencio que a los vecinos nos sale carísimo: no piden informes, no controlan la planificación urbana, no discuten los cambios de zonificación y no investigan las obras que avanzan sin explicaciones claras”.

El 2027 empieza hoy

"La indiferencia de este intendente y la obsecuencia de los concejales tienen fecha de vencimiento. Mientras la casta se encierra, nosotros caminamos cada esquina, viendo la suciedad y el peligro que ellos ignoran. En 2027, Avellaneda va a dejar de ser el feudo del abandono", concluyó Gutiérrez.

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