- 24 de marzo de 2025
La Vicaría de Solidaridad denunció el avance de un “tecnofeudalismo” global, criticó el desmantelamiento de las políticas de derechos humanos por parte del gobierno nacional y repudió el uso de la represión y los discursos de odio.
En el marco de un nuevo aniversario del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976, la Diócesis de Quilmes que abarca Berazategui, Varela y Quilmes, a través de su Vicaría de Solidaridad, emitió un duro documento en el que no solo reafirma su compromiso con la Memoria, la Verdad y la Justicia, sino que también advierte sobre lo que considera una preocupante coyuntura social, política y económica tanto a nivel nacional como global.
“El capitalismo en su forma de tecnofeudalismo asume las notas más inhumanas y crueles”, expresa el texto al que accedió este medio. Con una mirada crítica sobre el modelo económico vigente, la Diócesis denuncia la concentración de la riqueza, el vaciamiento de la producción y el fomento del individualismo a través de “salidas fáciles” como el juego y las apuestas, especialmente dirigidas a los jóvenes.
El documento señala que este sistema necesita de la violencia, la guerra y la represión para imponerse, y alerta sobre la exclusión que genera en trabajadores, jóvenes y jubilados. En ese marco, la Vicaría apunta directamente contra el gobierno nacional, al que acusa de desmantelar las políticas de derechos humanos, vaciar espacios de memoria y promover la teoría de los dos demonios —e incluso, dice, de un solo demonio— en un intento de “desacreditar a los organismos de derechos humanos y atacar a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo”.
Una de las principales preocupaciones del documento es la sanción de la denominada “Ley Antimafias”, que según la Diócesis, “tiende un manto de sospecha sobre toda protesta social” al tiempo que convive con una “Ley de Blanqueo” que permite legitimar fondos de origen incierto. “Nada más parecido a los tiempos de la última dictadura”, afirman.
El texto sostiene que el país atraviesa un “nuevo plan sistemático o estrategia de desigualdad” que recuerda el saqueo neoliberal de los años noventa. Entre los efectos de este proceso menciona la desindustrialización, la transferencia de ingresos a los sectores concentrados, la precarización laboral y el desprecio por las minorías y los pueblos originarios.
Frente a este panorama, desde la Vicaría llaman a “reflexionar” y oponerse a la violencia institucional y a los discursos de odio con “la palabra serena y la decisión de seguir apostando por la vida”.
La Diócesis recupera en el documento palabras del recordado obispo Jorge Novak, figura clave en la defensa de los derechos humanos durante la última dictadura, quien ya en 1985 advertía: “Sin actitudes sinceras ante la desaparición de personas, el hambre y la guerra, me haría cómplice del mal en sus múltiples expresiones”.
La Iglesia quilmeña, fiel al legado de Novak, vuelve a levantar la voz en un contexto complejo, con un mensaje que busca interpelar a la conciencia social y mantener viva la memoria frente al avance de la exclusión y la violencia.
COMENTARIOS
No han dejado comentarios
Escriba su comentario




