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Uno de los cuatro testigos que declararon ayer ante el Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de La Plata, fue Alberto Derman, que fue secuestrado en dos oportunidades en tiempos de la dictadura cívico-militar y las dos veces estuvo en el Pozo de Quilmes.

Alberto Derman, sobreviviente, fue el segundo en declarar ayer en la audiencia semipresencial. Fue secuestrado por primera vez el 25 de octubre de 1977 y liberado tres días después. El 6 de diciembre de 1977 lo volvieron a secuestrar y estuvo detenido hasta el 28 de marzo de 1978. En ambos casos estuvo cautivo en el Pozo de Quilmes (Garibaldi y Allison Bell). Trabajaba en el Astillero Río Santiago cuando la dictadura comenzó y era representante gremial, por lo que no volvió a su trabajo y a los pocos meses se mudó a Ranelagh, donde trabajó en una metalúrgica, en frigoríficos y en una cartuchería. “Eran trabajos muy circunstanciales”, explicó Derman respecto de los cambios.

Me sometieron a torturas haciendo imputaciones que no tenían absolutamente nada que ver conmigo”, contó respecto a la primera detención. Fue secuestrado cuando pasó por la puerta de la Brigada de Investigaciones de Quilmes, mientras buscaba una guardería para su pequeño bebé. Fue seguido por un Peugeot 504 azul por algunas cuadras y luego, apresado de forma ilegal.

En la segunda detención, fueron a su casa y lo golpearon. Cuando llegó la pareja, también la golpearon y se los llevaron a los dos. Estaba con su pequeño hijo (Marcos) de poco más de 1 año, a quien dejaron en manos de unos vecinos y a los pocos días, el hermano de Cristina Gioglio (Oscar) se lo lleva y lo cría como propio. Cuando el chiquito tenía 5 años, interviene el consulado de Francia y le ordenan que el nene comience a visitar a la madre presa. Finalmente, ella recupera la libertad y se reencuentran. Federico, su hijo mayor (8), también se fue con ellos. él había pasado por un orfelinato tras el secuestro de su madre.

En esta ocasión sí fue trasladado a las celdas (antes no) y encontró a un “montón de gente con las manos atadas y tabicadas. Los gritos de los torturados eran permanentes, precisó. Tras ser legalizado, pasó a la Unidad Penal 9, pero también pasó por Rawson. Cómo había hecho una demanda, fue entrevistado por los entonces ministros de Corte y se comprometieron a liberarlo antes de la Navidad. “Finalmente, no fue así. Me liberaron un tiempo después”, manifestó.

También brindaron su testimonio ayer Marta Catanese, hija de Jorge Antonio Catanese, y la compañera y la hija de Carlos Enrique Hold, Natalia y Laura Donato.

El juicio pasó a un cuarto intermedio hasta el martes 14 de junio, a las 8.30, cuando se realizará una audiencia virtual.

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