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La joven detalló con voz firme y segura, el minuto a minuto de lo que sucedió ese 2 de enero cuando terminó prendida fuego. En su narración no hizo alusión al dolor intenso y los gritos desgarradores, que bien describió luego una vecina.

Con el testimonio de Gina Certoma, la joven que sufrió quemaduras en el 60% de su cuerpo, comenzó ayer le juicio oral y público a quien en enero de 2017 era su novio, Adolfo Ezequiel Farina (27 años), acusado de prenderla fuego e intentar asesinarla en la vivienda que compartían en Barrio Parque Calchaquí de Quilmes Oeste. El debate continúa hoy.

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº5, integrado por los jueces Juan Martín Mata, Mónica Rodríguez de Piuma y Gustavo Farina, para escuchar el testimonio de Gina Gisela Certoma (23 años), tuvo que deliberar si correspondía o no que el imputado y detenido Farina abandonara la sala de audiencias, dado que se encontraba literalmente ubicado a dos pasos de la joven. Cabe aclarar que el sitio donde se desarrolla el juicio en el edificio de Alem casi Sarmiento (donde funciona el Tribunal Oral N°5) es reducido en sus dimensiones al punto que sólo se permite el ingreso para presenciar el debate a no más de una media docena de personas.

La solicitud de que Farina fuera trasladado a una habitación contigua donde podría escuchar a la testigo Certoma pero no verla, la realizó la fiscal de Juicio, María de los ángeles Attarian Mena, quien lleva adelante las acusaciones contra Farina por "tentativa de homicidio agravado por violencia de género y por el propósito de causar sufrimiento a la víctima".

Por mayoría, los jueces hicieron lugar al pedido de la representante del Ministerio Público Fiscal y la joven pudo declarar sin la presencia del imputado.

Gina Certoma, quien permaneció cuatro meses internada luego del ataque sufrido el 2 de enero de 2017, contó ayer cómo era su relación con Farina, dijo que habían sido novios durante un año pero que luego estuvieron dos años distanciados hasta que volvieron a reencontrarse y poco después comenzaron a convivir. Recordó que a los tres meses de mudarse juntos a una casa ubicada en la calle 342 al 3300, entre las calles 382 y 383, de Barrio Parque Calchaquí en Quilmes Oeste, comenzó a insultarla y a golpearla.

Durante su relato reiteró varias veces que “le tenía miedo” y que no había hablado con nadie respecto a los golpes que recibía.

La joven detalló con voz firme y segura, el minuto a minuto de lo que sucedió ese 2 de enero cuando terminó prendida fuego. En su narración no hizo alusión al dolor intenso y los gritos desgarradores, que bien describió luego una vecina (Miriam Maldonado) que también dio su testimonio.

Gina Certoma se limitó a explicar lo que había sucedido: Contó que todo comenzó cuando ella cargó agua en un bidón y él la insultó. En ese momento estaban en el patio de la casa, ingresaron a la vivienda, dijo que él cerró la puerta con llave y discutieron y que ella fue en busca de su mochila pero cuando se dio vuelta él había incendiado el piso “y me dijo qué vas a hacer ahora?”, relató para agregar que ella tiró tierra y apagó el fuego. Manifestó que en ese momento quiso irse pero la puerta estaba cerrada y que él le decía: “Hija de p… te voy a matar …y ahí me tira alcohol y me prende fuego con el encendedor”, recordó.

“Me metí a la ducha. él me quería sacar. Salí totalmente desnuda porque la ropa se me pegaba. Estaba en carne viva. En los brazos me colgaba la piel”, rememoró la joven que permaneció lúcida hasta que en el Hospital de Quilmes la asistieron.

“…CON MI MUJER HAGO LO QUE QUIERO”

También detalló ante los jueces cómo fue que su vecina Miriam Maldonado, la rescató y la llevó hasta su vivienda. Sostuvo que el imputado quiso ingresar a buscarla y que ella escuchaba que gritaba: “Ella es mi mujer y con mi mujer hago lo que quiero”. La misma frase repitió la señora Maldonado cuando fue su turno de declarar. “Vino a golpear la puerta de mi casa y yo le dije que ya había llamado al 911”, indicó.

ASISTENCIA DEFICIENTE

La víctima tuvo un párrafo aparte para la tardanza de la ambulancia y la deficiente atención que recibió en el nosocomio local. “Había dos camillas. Una estaba rota y la otra llena de sangre y querían acostarme ahí…”, afirmó Certoma que a las pocas horas de ingresar al Hospital Isidoro Iriarte fue trasladada al Centro de Excelencia para la Atención de Quemaduras (CEPAQ) del Hospital Alemán, donde estuvo diez días en coma y permaneció cuatro meses internada.

 

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