disyuntor

El caso busca establecer las responsabilidades penales en una tragedia que expuso graves irregularidades en la infraestructura eléctrica de un espacio privado. Los hechos bajo análisis se remontan a la noche del 22 de febrero de 2017.

Prosigue en el Juzgado en lo Correccional Nº5 de Quilmes, a cargo de la jueza Sandra Martucci, el debate oral y público por la muerte de Iñaki Bohn Rioboo, el niño de 11 años que falleció electrocutado en febrero de 2017 en el barrio cerrado Altos de Hudson II, de Berazategui. El juicio, que inició el pasado 11 de noviembre, cobró un nuevo impulso este lunes con el testimonio clave de un ex perito de Edesur, quien afirmó ante el Tribunal que la presencia de un disyuntor obligatorio en la farola fatal "le hubiera dado una patadita" y el niño "estaría con vida".

El caso busca establecer las responsabilidades penales en una tragedia que expuso graves irregularidades en la infraestructura eléctrica de un espacio privado. Los hechos bajo análisis se remontan a la noche del 22 de febrero de 2017. Según lo establecido en la causa, Iñaki salió de la pileta del country para buscar una pelota y, al rozar con una pierna una farola, recibió una descarga eléctrica fatal. Investigaciones periciales posteriores determinaron que la columna carecía del disyuntor diferencial obligatorio, no existía una jabalina de puesta a tierra y se detectaron empalmes prohibidos en el tendido.

Frente al Tribunal se encuentran tres acusados, a quienes la fiscalía a cargo del fiscal Jorge Squeo les endilga distintos grados de responsabilidad.

Los imputados son Santiago Domingo Collavini (53), administrador y desarrollista del complejo, acusado de no supervisar la seguridad eléctrica ni fiscalizar el contrato de mantenimiento; Rubén Daniel Bentolila Levy (57), electricista matriculado, imputado por ejecutar la obra sin cumplir con los dispositivos de protección reglamentarios; y Alejandro Héctor Lucero (57), encargado de la empresa de mantenimiento del barrio, por no garantizar tareas de prevención ni detectar situaciones de riesgo.

Cabe recordar que otros dos acusados, un arquitecto director de obra y un empleado de la empresa de mantenimiento, aceptaron un juicio abreviado y recibieron condenas de un año de prisión en suspenso y cinco años de inhabilitación.

El ex perito de Edesur, que ya no se desempeña en la firma, declaró este lunes como testigo y detalló que, tras la tragedia, confeccionó un informe para el área legal de la distribuidora. Su relato técnico sostuvo el eje de la acusación: la ausencia del dispositivo de seguridad que hubiera interrumpido instantáneamente el suministro eléctrico al detectar una fuga a tierra, como la que ocurrió cuando el niño tocó la columna.

El desarrollo del juicio continúa su curso con la recepción de más declaraciones, en una búsqueda de justicia que se extiende por más de ocho años desde la pérdida de Iñaki Bohn Rioboo.

 

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