celdas

Una oficial de la Policía bonaerense será juzgada desde esta semana como acusada de no haber evitado las torturas sobre cuatro adolescentes detenidos que murieron en la Comisaría Primera de Quilmes durante un motín en 2004.

Cabe recordar que, por el mismo hecho, otros diez policías, entre ellos un ex comisario, ya fueron condenados a penas de entre 3 y 19 años de prisión, de cumplimiento efectivo, por las muertes de Elías Giménez (15), Diego Maldonado (16), Miguel Aranda (17) y Manuel Figueroa (17).

Romina Guaquinchay, la policía acusada en este segundo juicio por el caso, que comenzará en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº5 de Quilmes, fue investigada a partir de que en el primer debate se la había señalado por haber estado presente en la Comisaría Primera mientras sucedieron los hechos. El nombre de Guaquinchay, surgió recién en el juicio -que se concretó 11 años después de la tragedia-, ya que varios sobrevivientes habían señalado la presencia de “una policía embarazada en el cordón de uniformados que golpeó con palos a los jóvenes que salían agonizando del calabozo”.

El fiscal Claudio Pelayo, quien pidió que se investigara a la oficial Guaquinchay, estará a cargo de la acusación que pesa sobre la policía por el delito de "omisión de evitar tortura", que prevé una pena de entre 3 y 10 años de cárcel.

Los jueces del Tribunal Oral Nº5, Juan Martín Mata, Gustavo Farina y Mónica Rodríguez de Piuma, comenzarán a juzgar esta semana a la oficial Guaquinchay que continúa prestando servicio en la Fuerza.

En este segundo debate volverá a ventilarse la tragedia ocurrida en la noche del 20 de octubre de 2004, cerca de las 23.30, cuando los detenidos iniciaron una quema de colchones en sus celdas de la comisaría situada en la esquina de Alem y Sarmiento, en el microcentro quilmeño.

Según la investigación, al momento de iniciarse el conflicto había 17 adolescentes detenidos en la dependencia, siete de ellos en un calabozo y los restantes 10 en otro. Durante el incendio fallecieron cuatro menores como consecuencia de quemaduras y afecciones respiratorias por la inhalación de monóxido de carbono. Además hubo varios heridos graves y se comprobó que los sobrevivientes presentaban golpes en diferentes partes de sus cuerpos.

Tras lo ocurrido en la Seccional Primera de Quilmes, el Ministerio de Seguridad provincial prohibió el alojamiento de menores de edad en todas las comisarías bonaerenses.

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