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El Tribunal Oral en lo Criminal Nº4 de Quilmes, continuará mañana a partir de las 10 de la mañana, escuchando las declaraciones testimoniales en el juicio oral y público por el asesinato del oficial de la Policía Local quilmeña, José Zurita.

Cristian Agustín Flores Michel (de 30 años) y Carlos Abel Sánchez Sandoval (30 años), comenzaron a ser juzgados el viernes último por el homicidio de José Zurita.

Al inicio del debate, ante los jueces Andrea Vanina Calaza, Alberto Elio Ojeda y Pablo Pérez Marcote, el fiscal de Juicio, Claudio Pelayo, anunció que sostendrá la acusación que pesa sobre Flores Michel y Sánchez Sandoval, de “homicidio doblemente calificado, agravado por alevosía y por haber atacado a un integrante de las fuerzas de seguridad”. Por su parte, la defensora oficial Mónica Trape, que representa a Sánchez Sandoval sostuvo ante el Tribunal que intentará demostrar que su defendido era remisero y que no sabía que transportaba a dos personas que viajaban armadas y que iban a dispararle a alguien. Mientras, el imputado Flores Michel, un preso que pese a ser reincidente, gozaba de salidas transitorias de la cárcel, cuenta con la defensa del defensor oficial Roberto Rosales, quien sostuvo que el acusado al momento del asesinato estaba cenando con su madre y su pareja.

La primera testigo en declarar fue Ana María Gómez, dueña de un kiosco ubicado sobre la calle Honduras en Ezpeleta, local ubicado a una cuadra y media de donde ocurrió el crimen de Zurita. La testigo recordó que sintió el chirrido de ruedas de un automóvil al que prácticamente en movimiento subieron dos personas que no podría reconocer. Ella fue quien tomó la patente del vehículo y la marca del auto (Renault gris 9). A partir de ahí, la Policía dio con el padre del imputado Sánchez Sandoval, propietario del rodado.

Luego, brindó su testimonio Marta Delia Gómez, que aunque tiene el mismo apellido que la primera testigo, no están relacionadas. También es propietaria de un kiosco, ubicado en la calle 124 de Berazategui. Ella es quien le alquila una vivienda interna al progenitor de Sánchez Sandoval y relató cuando la Policía ingresó a su propia casa a buscar al hijo de su inquilino. “Se equivocaron de domicilio. Allanaron mi casa. Rompieron todo en mi casa. Ahí me enteré que estaban buscando al hijo de Sánchez porque decían que había matado a un policía”, manifestó la mujer.

Posteriormente, ante el Tribunal se presentó Haydée Ramona Vázquez, una vecina de Sourigues (Berazategui) que había sido quien le había vendido unos días antes al papá de Sánchez Sandoval el automóvil que presuntamente trasladó a los homicidas del Policía Local.

Otro testigo que se escuchó el viernes fue el cajero del supermercado ‘Día’ de Ezpeleta, Gastón Alberto Avalos, quien dijo que cuando escuchó estruendos corrió al fondo del local y junto a otras personas se “metieron” en las heladeras (donde se guarda pollo, carne y lácteos).  El cajero manifestó que habrían estado aproximadamente unos cinco minutos dentro de las heladeras y cuando salieron vieron al oficial Zurita agonizando en el supermercado ubicado sobre la calle San Martín casi Chile.

También declararon los policías Sergio Alejandro Figueredo y Verónica Alejandra Quiñones, que fueron los primeros en acudir al llamado al 911 que realizaron desde el supermercado ‘Día’.

Se recordará que el domingo 9 de abril de 2017, José Zurita (27 años), estaba uniformado esperando el colectivo en la avenida San Martín y Chile (a metros de la estación del tren de Ezpeleta) para ir a su trabajo en la Policía Local de Quilmes, cuando fue sorprendido por delincuentes que pretendían asaltarlo. El oficial fue asesinado por la espalda cuando cruzó la avenida San Martín e intentó ingresar a un supermercado ‘Día’ buscando refugio. Le dispararon una docena de veces.

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