obispos

Con motivo de la canonización de monseñor Oscar Arnulfo Romero, del papa Pablo VI, y otros cuatro beatos y beatas, celebradas el 14 de octubre por el papa Francisco, los obispos de Quilmes compartieron su alegría con la comunidad.

Monseñor Carlos José Tissera, desde Roma, y monseñor Marcelo Julián Margni, se refirieron a este acontecimiento de la Iglesia.

Monseñor Tissera expresó: “Ha sido una mañana de alegría, realmente una gran fiesta”, en la que una multitud colmó la plaza San Pedro para celebrar la santidad del papa Pablo VI, de monseñor Oscar Arnulfo Romero, del padre Francisco Spinelli, el padre Vincenzo Romano, la hermana María Catalina Kasper, la hermana Nazaria Ignacia de Santa Teresita y el joven Nunzio Sulprizio.

“Esto es lo más precioso que busca el Señor y es la gran riqueza. Todas las demás cosas en la vida son pasajeras”, aseguró el prelado, destacando la vida de estos nuevos santos, “como el obispo Romero, que por su pueblo sufriente en medio de tanta opresión, de lucha, de tanta muerte, sabe ser la voz de ese pueblo pidiendo paz, reconciliación y justicia, y es matado porque molesta al poder, porque molesta a los ricos, a todos esos que se creen dioses y al final no son nada”, aseguró.

“Esta fiesta que hoy hemos tenido nos invita a que miremos a este Jesús que a cada uno de nosotros nos dice ‘seguime’, nos ofrece todo su amor. Sólo Dios basta, decía Santa Teresa”, recordó Tissera al tiempo que llamó a mirar estos santos “como Pablo VI, ese gran Papa que condujo hasta el final Concilio Vaticano II y que después también sufrió muchas incomprensiones, sobre todo dentro de la Iglesia”.

A su turno, el obispo auxiliar, monseñor Marcelo Margni, se sumó al saludo de monseñor Tissera, y afirmó: “Estamos muy felices de estar en este momento de la Iglesia, que ha puesto en los altares, nos ha regalado la posibilidad de decir oficialmente: San Romero de América, el mártir de América”.

“Lo sentimos así, lo celebramos así mucho tiempo aquí en Quilmes, sin poder decirlo de algún modo oficialmente. Este nombre: San Romero de América, este obispo que dio la vida mártir en tiempos no tan lejanos, en tiempos complejos de América Latina, que a veces tienen como oleadas de fantasmas entre nosotros, nos pone muy felices que podamos tener este modelo, esta inspiración en él, los obispos de Quilmes, y también poder pedir su intercesión al buen Dios para poder ser buenos pastores, entregados a nuestro pueblo, preocupados por la vida de nuestro pueblo hasta dar la vida por ellos”, concluyó Margni, reiterando su gratitud a Dios, su emoción y felicidad.

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