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Un efectivo de la Policía Federal (PFA) que vivía en Quilmes y un barrendero murieron, y otros dos hombres resultaron heridos, tras un asalto y tiroteo que se produjo a bordo de un colectivo en el barrio porteño de Barracas, informaron fuentes policiales

El hecho tuvo lugar a las 23.40 del lunes a bordo de un interno de la línea 100, ramal 1, que circulaba por la calle Vieytes, entre Quinquela Martín y Suárez, donde fueron asaltados los pasajeros y el chofer por dos delincuentes que subieron armados.

 

EL POLICíA VIVíA EN EZPELETA:

El policía asesinado fue identificado como el agente Esteban Nicolás Lagos, de 28 años, padre de una beba pequeña, domiciliado en la localidad de Ezpeleta y que cumplía sus funciones en la División Ferrocarril Mitre de la PFA, quien murió en el hospital policial Churruca.

El agente tenía cuatro años de trayectoria en la fuerza federal, donde ingresó 22 de noviembre de 2016 y su primer destino fue la División Recuperación Patrimonial, según detallaron fuentes de la institución. Un año después obtuvo su pase a la División Ferrocarril Mitre.

Lagos es el tercer policía federal caído en lo que va del 2020 en cumplimiento del deber, era padre de una beba de 2 años y estaba en pareja. Además, era de familia policial, ya que su padre se desempeña como sargento en actividad también en PFA, y un hermano como agente en la División Eventos Deportivos.

 

EL OTRO FALLECIDO ERA BARRENDERO EN CABA

El otro fallecido es un barrendero de la ciudad de Buenos Aires, Juan Roberto Bonifacio, de 34 años, empleado de la empresa Higiene Urbana AESA-Veolia, que iba como uno de los pasajeros rumbo a su casa en la localidad bonaerense de Sarandí, y murió también de una herida de arma de fuego.

Según los voceros, otros dos pasajeros resultaron baleados pero estaban fuera de peligro.

Fuentes policiales y judiciales informaron que en el momento del hecho en el colectivo viajaban 10 personas más el chofer de la unidad, identificado como Pablo Ramírez.

Según las fuentes, mientras uno de los ladrones se ubicó en la parte delantera de la unidad para amenazar al chofer, otro se fue al fondo. Ramírez expresó en diálogo con radio La Red que los delincuentes, sin mediar palabra, gritaron “¡bueno, están todos regalados!” y uno de ellos comenzó a disparar.

Por ello, cuando Lagos, quien viajaba uniformado, se levantó de su asiento para dar la voz de alto, se inició un tiroteo y fue sorprendido por la espalda por el ladrón que estaba en la parte trasera de la unidad.

A raíz de los balazos, el policía recibió tres disparos en el cuello, uno de los brazos y la espalda, mientras que el recolector de residuos tuvo al menos un impacto que le daño varios órganos.

En tanto, otros dos pasajeros también fueron alcanzados por las balas, pero con heridas leves en un pie y una pierna, añadieron los investigadores.

Los dos delincuentes resultaron ilesos y escaparon de la unidad luego de robarle al policía baleado su pistola calibre 9 milímetros reglamentaria.

Además, informó que los delincuentes escaparon solo con el arma del oficial Lagos y que no se robaron nada más.

El agente Lagos fue trasladado por oficiales de la Policía de la Ciudad al hospital Churruca, donde falleció, mientras que los otros tres pasajeros baleados fueron llevados al Argerich, donde Bonifacio ingresó con heridas en varios órganos y murió mientras era operado.

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