vampiros

“Hoy más que nunca debemos actuar con responsabilidad y extremar recursos y esfuerzos” señalan desde el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires, frente a la falta de vacunas humanas para la rabia.

La rabia es una enfermedad prevenible mediante vacunación que afecta a más de 150 países y territorios; en su gran mayoría, según señala la Organización Mundial de Salud, las muertes por rabia en el ser humano tienen como fuente principal de infección al perro.

En este sentido, la principal forma de prevenir esta enfermedad es vacunando a los perros y gatos y evitando sus mordeduras. En este punto, los profesionales veterinarios tienen un rol primordial, y deben extremar los esfuerzos para que la mayor cantidad de animales sospechosos sean controlados según protocolos. “Lo ideal será el control clínico y en caso de muerte del animal, su diagnóstico post mortem” señalan veterinarios bonaerenses.

Por otro lado, es necesario reforzar la vacunación de felinos y caninos; y exponer, en su justa medida, el riesgo que pueden padecer las personas. Es así que las autoridades del Colegio de Veterinarios manifiestan que “en las actuales circunstancias de control de la rabia urbana, el mayor peligro está representado por la disminución de la percepción del riesgo por parte de la comunidad, incluidos los médicos veterinarios y las autoridades”, lo que conlleva la disminución de las dos primeras medidas sanitarias.

La actual situación epidemiológica con el aumento de la detección de murciélagos infectados por el virus rábico (siendo ellos los reservorios naturales del virus), aumenta la alarma sanitaria y expone a la población ante la falta de vacunas.

En este contexto, frente a la falta de vacunas preventivas para el tratamiento de la rabia humana el Colegio envió una carta a la Gobernadora de la Provincia, Lic. María Eugenia Vidal, con el objetivo de presentar la situación, exponer los riesgos y solicitar las medidas necesarias para la prevención de esta zoonosis.

Cabe señalar que, la decisión de vacunar o no a una persona es potestad de la medicina humana, pero las evidencias sobre las que se toma la decisión se las brinda la profesión veterinaria. “Entonces, somos copartícipes en la preservación de la vida de las personas; máxime en las actuales circunstancias” señalan los profesionales.

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