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El proceso de búsqueda avanza al permitir que los usuarios describen sus necesidades con sus propias palabras, lo que simplifica la conexión con los dueños y agiliza las transacciones.

En un contexto donde la Inteligencia Artificial empieza a reconfigurar interfaces cotidianas, una startup local incorporó una función que permite escribir consultas tal como se dirían en una charla: “quiero una casa con pileta cerca del centro de Córdoba” o “un departamento chico en Palermo para alquiler temporario”. A diferencia de los buscadores tradicionales, que exigen combinar filtros por precio, ambientes o ubicación, la propuesta se apoya en modelos de lenguaje capaces de inferir intención y devolver resultados relevantes aunque la frase no coincida exactamente con los campos cargados.

La lectura de “intención de búsqueda” —habitual en comercio electrónico y motores generalistas— comienza a llegar al segmento de compraventa y alquiler directo entre particulares, un nicho con dinámicas propias en Argentina. Allí, la fricción suele aparecer al traducir necesidades reales a filtros rígidos: quien pide “patio grande y quincho para reuniones familiares” probablemente prioriza variables distintas a “superficie descubierta mínima” o “cantidad de ambientes”, y no siempre las publicaciones están normalizadas para reflejar ese matiz.

La herramienta busca reducir esa brecha. Según explican desde la plataforma, el sistema tokeniza la consulta, identifica entidades (barrios, ciudades, amenities) y pesa señales como cercanía geográfica, tipo de operación y características del inmueble. A partir de allí genera una lista de resultados, sin descartar el uso de filtros clásicos para afinar. En paralelo, se incorporaron ejemplos guiados para orientar a quienes recién prueban el formato.

“Los filtros tradicionales te obligan a pensar como una base de datos, un proceso poco intuitivo. Queríamos que la experiencia se pareciera más a conversar que a llenar un formulario”, señaló Gaspar, fundador de la startup.

La adopción de IA en búsquedas inmobiliarias está en fase temprana en el país y convive con desafíos: estandarización de datos en publicaciones, desambiguación de términos locales (por ejemplo, “pileta” vs. “piscina”, “ambientes” vs. “dormitorios”) y consideración de criterios blandos —como “cerca del centro. La plataforma afirma que trabaja en mejoras incrementales a partir del comportamiento de uso y en mecanismos para evitar sesgos o respuestas erráticas.

Con más de 5.500 propiedades activas a septiembre de 2025, el lanzamiento apunta a recortar tiempos de búsqueda y a ordenar mejor la oferta de dueño directo, un mercado tradicionalmente fragmentado y con fuerte variabilidad en la calidad de carga. De fondo, una tendencia: interfaces que “entienden” lo que el usuario dice y devuelven atajos razonables, incluso cuando la descripción no calza perfecto en los campos de una ficha clásica.

Cómo probarla

La startup habilitó una página para búsquedas de dueño directo y ejemplos de consultas, además de la posibilidad de testear búsquedas reales en lenguaje natural.

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