ceremonia

Con una peregrinación por las calles de la ciudad y una misa en la catedral Inmaculada Concepción, el lunes último la comunidad de Quilmes recordó a su primer obispo, Jorge Novak, en la víspera de un nuevo aniversario de su fallecimiento.

La celebración eucarística estuvo presidida por el obispo diocesano, monseñor Carlos José Tissera, y concelebrada por su auxiliar, monseñor Marcelo Margni; el obispo emérito, monseñor Luis Teodorico Stöckler; el obispo emérito de Río Gallegos, monseñor Juan Carlos Romanín; el provincial de los siervos del Verbo Divino del Sur de la Argentina, José Luis Corral, y sacerdotes y diáconos de la diócesis.

Pasadas las 17, monseñor Margni bendijo el árbol de olivo que se plantó al lado del monumento del Padre Obispo Novak, en el parque que lleva su nombre (Vicente López y Smith, Quilmes), desde donde partió la peregrinación “‘Bautizados y enviados’ Testigos de la Fe”, hacia la Catedral de Quilmes (Rivadavia y Mitre, Quilmes).

A las 19 inició la misa, que contó con gestos que recordaron aspectos del siervo de Dios Jorge Novak, y testimonios de Luisa Ripa, investigadora y ex profesora de la Universidad Nacional de Quilmes; de Carlos Cúster, quien fue diputado y embajador en El Vaticano; y Arturo Blatesky, pastor de la Iglesia Evangélica del Rio de la Plata; que compartieron distintas características del primer obispo de Quilmes, junto a quien trabajaron.

El Obispo Tissera recordó en su homilía el compromiso del obispo Novak con su pueblo, especialmente con los más pobres, y la huella que dejó con su ejemplo: “La prueba de que seguimos sus huellas es que en estos días crueles de frío, nuestras comunidades han respondido urgentemente a la propuesta de abrir las iglesias céntricas de los tres partidos, para alojar a la gente que padece en las calles el frío, la falta de alimentos, de trabajo y de un techo para vivir”.

“El padre obispo (Novak) vive en el corazón de su pueblo; y nuestra gente, en medio de sus carencias, agranda su corazón para compartir”, aseguró. “Más que el frío, lo que mata es la injusticia, la desigualdad y la indiferencia. Es inhumano acostumbrarnos a ver que la gente vive en la calle”, advirtió.

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