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Juicio por crimen de abogado quilmeño

Uno de los amigos más cercanos a Salvador Altamura, desaparecido y presuntamente asesinado en julio de 2020, complicó la situación del único acusado por el hecho y aportó detalles sobre los últimos minutos con vida de la víctima, ya que afirmó que el día que fue visto por última vez se hallaba en un galpón que pertenecía al imputado y que era utilizado por el abogado quilmeño para guardar sus motos. El juicio continúa hoy.

Rubén Darío Dening (55 años) está siendo juzgado por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº3 de Quilmes, a raíz de la desaparición y el crimen del abogado Salvador Altamura (48 años).  

Ayer, el primer testimonio que escucharon los jueces Rubén Darío Hernández, Alejandro Portunato y Julián Busteros, fue el de Fernando Francisco Nanfaro, amigo cercano de Altamura, que se dedica a la provisión de tambores de aceite para los camiones de basura de la Municipalidad de Quilmes, los cuales guardaba en el galpón de Dening, el principal imputado, y cuyo negocio compartía con un pequeño porcentaje con Altamura.

Nanfaro, que estuvo detenido durante la investigación del caso, pero luego fue desvinculado, recordó ayer que ese 13 de julio de 2020, le pidió a Salvador que debía entregar tambores de aceite a un trabajador del Municipio por lo que alrededor de las cinco de la tarde, fue hacia el galpón.

“Titi (por Salvador) me dijo por WhatsApp que en 20 minutos iba al galpón y que después volvía a su casa. El último mensaje que le mandé le llegó a su teléfono, pero no tenía tilde azul. Nunca lo abrió. Más tarde le volví a mandar o lo llamé y ya no recibí respuesta”, rememoró.

Al mismo tiempo, Nanfaro sostuvo que el último audio que recibió de Altamura, fue desde el galpón de Dening, ya que logró distinguir el ruido del motor de una de sus motos de carrera, las cuales también guardaba en ese depósito.

El testigo, también hizo mención a la situación económica de Salvador, a la que describió como “muy buena”, refiriendo que tenía departamentos en el exterior (Miami), producto de los negocios que había realizado como dueño de una empresa de polietileno y de una serie de empresas que tenía con su tío Donato Altamura; y afirmó que Salvador y su tío “eran prestamistas”, aunque dijo desconocer que el abogado desaparecido guardaba grandes sumas de dinero en su departamento de la calle 25 de Mayo del centro de Quilmes.

 

TÍO Y  SOCIO

Por su parte, el tío y socio comercial de Altamura, Donato, durante su testimonio, negó ante el Tribunal dedicarse a la realización de préstamos, aunque señaló que su sobrino solamente lo hacía con personas de confianza. “Él siempre prestó plata de forma lícita. Hacía colocaciones puntuales”, argumentó.

Donato Altamura manifestó estar al tanto de que Salvador guardaba más de 200 mil dólares en su casa y que el día de su desaparición notó que una de las cajas de seguridad del abogado había sido vaciada. “Noté que el zócalo de la cocina estaba movido y eso no era buen augurio”, dijo. “Los únicos que sabíamos de la existencia de esa caja éramos Pamela Lacour (una de las novias de Salvador) y yo. Cuando sacamos la caja, junto a Pamela, notamos que la caja estaba abierta. Solo había dos juegos de llave, una que estaba escondida e intacta detrás del timbre del portero eléctrico y la otra que la tenía Salvador y nunca apareció”, añadió Donato, que contó haber realizado negocios con su sobrino colocando antenas para distintas compañías telefónicas.

Además, a Donato se le exhibieron una serie de filmaciones en las que una persona descartaba la moto de Salvador en inmediaciones a la Villa Itatí en la madrugada posterior a su desaparición y aseguró reconocer a Dening como la persona que abandonaba la moto.

“Esa misma moto entró a su departamento después a las 4 de la mañana y se va dos horas después. Se veía que no era mi sobrino, era otra persona. Este muchacho era más morrudo, se equivoca de portón las dos veces. Me pareció que era Darío (en alusión al imputado) por su contextura física, la forma de pararse”, detalló.

 

EL TESTIMONIO DE LA OTRA NOVIA DE LA VÍCTIMA

Otro de los testimonios que se escucharon ayer, fue el de Pamela Lacour, la otra novia de Salvador Altamura. La mujer, aseguró mantener una relación amorosa con Salvador desde el 2014, recordó haber visto en varias ocasiones al acusado ya que tenían una “relación muy cercana” con su pareja y manifestó que Altamura le dio 2 mil dólares a Dening porque tenía “graves problemas económicos”. La testigo describió al imputado como una persona “narcisista, fría y muy superficial”.

Además, ante los jueces sostuvo que el último audio que le mandó Altamura -instantes previos a su desaparición- se lo escucha acompañado por el imputado Dening y por una mujer a la cual no pudo identificar.

 

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