- 29 de septiembre de 2025
Expertos en cardiología y medicina del deporte advierten que el uso de anabólicos en exceso genera daños cardiovasculares
En la búsqueda de un cuerpo escultural y un mejor rendimiento físico, muchas de las personas que van al gimnasio recurren a un atajo que, en exceso, puede ser peligroso: los esteroides anabólicos androgénicos. Una grave amenaza para el órgano más vital del cuerpo, el corazón.
La actividad física es un pilar fundamental, pero ¿qué pasa con la promesa de músculos definidos en tiempo récord? Especialistas en cardiología y medicina del deporte alertan sobre las consecuencias de estas sustancias, que pueden provocar daños irreversibles y poner en jaque la salud cardiovascular a corto y largo plazo.
El consumo de estas hormonas sintéticas, que imitan a la testosterona, desencadena una "tormenta perfecta" en el sistema cardiovascular. "El gran problema es que, mientras uno ve músculos más grandes, el corazón se va deteriorando sin que la persona lo perciba. Un corazón rígido, hipertrofiado y con arterias enfermas no siempre logra recuperarse, incluso después de abandonar la sustancia, y ni hablar de la posibilidad de sufrir una arritmia o alteración en el ritmo cardiaco", explica el Dr. Nudelman.
El objetivo del entrenamiento físico es el desarrollo de las diferentes cualidades físicas como la fuerza, la resistencia, la potencia, la coordinación, y otros. Los mismos conllevan a mejorar la salud y el bienestar en general.
"El uso recreativo de anabólicos no es solo un error, es una bomba de tiempo para el corazón. El espejo puede mostrar músculos más grandes, pero lo que realmente importa es tener un corazón fuerte y sano. Lo que se gana rápido con anabólicos se puede perder de golpe con un infarto. Priorizar la salud a largo plazo sobre los resultados inmediatos es valorar el corazón, la mente y el cuerpo", concluye el Dr. Ezequiel Nudelman.
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