escalinatas

Por presuntas irregularidades en una investigación en el departamento judicial Quilmes, el procurador de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, Julio Conte Grand, decidió que el caso quede a cargo de una fiscalía de La Plata.

Por estas horas, la Justicia platense avanza con la investigación en contra de una supuesta banda de “caranchos” que se habría originado a partir de una denuncia penal realizada hace tres años atrás. Sospechan que la banda podría estar conformada por policías y abogados y trascendió que Conte Grand tomó la determinación de designar a la Fiscalía N°7 de La Plata, a cargo de Virginia Bravo, para que intervenga en el caso debido a que en el departamento judicial de Quilmes no se habrían producido avances significativos.

Según se supo, fue en abril de 2014, cuando Miriam Kozak iba en su auto y fue víctima de un intento de asalto por dos sujetos que se movilizaban en una moto. De acuerdo a la denuncia, los motociclistas intentaron encerrar a Kozak con fines de robo, pero hubo un choque y los desconocidos terminaron en el piso. La mujer llamó al 911 y a su esposo, un abogado y ex policía de nombre Alejandro Montiel.

Las irregularidades comenzaron desde ese momento, según denunció la pareja, ya que Kozak y Montiel fueron demorados tras el incidente y los dos motociclistas, que de acuerdo a lo que vienen sosteniendo los denunciantes, “lucían muy bien físicamente”, fueron trasladados por una ambulancia a un hospital. Luego informaron que uno de ellos había sufrido una quebradura, y la tentativa de robo quedó en el olvido y se inició una causa por “lesiones graves”. Montiel inició al menos siete denuncias penales. De acuerdo al abogado, él y su esposa habían sido víctimas de una banda de “caranchos” (también conocidos como “bolseros” o “rompehuesos”, que estafan a las víctimas y empresas aseguradoras, logrando cobrar grandes sumas de dinero de las que los damnificados no reciben prácticamente nada).

Pasaron los meses y desde el departamento judicial Quilmes no se habría avanzado en la investigación al tiempo que los denunciantes Kozak y Montiel sufrieron episodios de inseguridad con agresiones físicas que atribuyeron a la denuncia contra los “caranchos”. Por eso Montiel acudió a Asuntos Internos y a la Procuración, denunció a los motociclistas, a abogados e involucró a efectivos policiales de las Comisarías Cuarta (de San Francisco Solano), Quinta (de La Cañada) y Novena (de Barrio Parque Calchaquí).

 

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